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miércoles, 4 de mayo de 2011

Las hormigas gigantes más viajeras

Las hormigas tienen fama de perseverantes y al parecer, esta cualidad se remonta a hace millones de años. Científicos de Canadá y EEUU han encontrado el fósil de una nueva especie que vivió hace 50 millones de años y que era capaz de recorrer miles de kilómetros. El hallazgo de este fósil, descrito en 'Proceedings of the Royal Society B.', se produjo en los sedimentos de un antiguo lago de Wyoming (EEUU).
El fósil de la hormiga (d) comparado con una chispita rufa ('Selasphorus rufus'). | B. Archibald.El insecto, bautizado como 'Titanomyrma lubei', medía unos cinco centímetros, lo que lo convierte en una de las especies de hormiga más grandes halladas hasta ahora. Al parecer, estos insectos se trasladaron desde el territorio que hoy conocemos como Norte América hasta Europa (o viceversa), pues en Alemania se han encontrado ejemplares muy similares.
El único ejemplar hallado en Wyoming pertenece a una hormiga reina. Aunque no han localizado ninguna hormiga obrera de esta especie, los investigadores pueden hacerse una idea del tamaño que hubiera tenido comparándolo con el fósil hallado en Alemania.

Hábitats cálidos

Los fósiles de hormiga localizados tanto en Alemania como en Wyoming tenían alas y en ambos casos fueron encontrados cerca de plantas que crecen en hábitats con temperaturas que rondan los 20º C.
Los científicos, liderados por Bruce Archibald, investigador de la Universidad Simon Fraser (Canadá), creen que estas hormigas cruzaron el Ártico durante los periodos cálidos utilizando puentes terrestres entre continentes. Este tipo de hormigas, aseguran, siempre han preferido vivir en hábitats cálidos.
De hecho, tras situar en un mapa todas las especies de hormiga encontradas (tanto extintas como actuales) cuyo tamaño era superior a 3 centímetros, los científicos concluyeron que todas ellas viven o vivían en zonas con temperaturas tropicales aunque no saben explicar por qué.
Durante la etapa geológica conocida como Eoceno (hace entre 55 y 38 millones de años), se registraron periodos particularmente cálidos, que los científicos atribuyen a la emisión de gases de efecto invernadero (como metano) en la atmósfera. Archibald explica que estas hormigas gigantes viajaron de Europa a Norte América (o viceversa) durante uno de esos periodos cálidos, lo que explicaría su presencia en Alemania.
Estas hormigas gigantes no fueron los únicos seres vivos en cambiar de residencia durante esa época. Los científicos subrayan que durante el Eoceno gran cantidad de insectos y mamíferos se desplazaron de un continente a otro.
Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/ciencia.html

domingo, 19 de diciembre de 2010

El 'edén ibérico' de hace 400 millones de años

Las primeras flores completas de la historia de la Tierra se han encontrado en la Península Ibérica, un espacio geográfico que, durante los últimos 400 millones de años, ha superado grandes cambios climáticos tras múltiples transformaciones en su configuración geológica.
Recreación de Puertollano durante el Carbonífero.| Mauricio Antón
El último número de la publicación 'Review of Paleobotany and Palynology', dedicado exclusivamente a la flora ibérica desde sus orígenes, revela, en un total de 15 artículos científicos, la asombrosa diversificación y la supervivencia de miles de especies en la sucesión de cambios climáticos que se han desarrollado en este territorio.
"Es el trabajo más completo que se ha hecho hasta ahora sobre la historia de la flora ibérica, con los mayores expertos, y no sólo reúne material que estaba desperdigado en revistas locales, sino también nuevos hallazgos", apunta el coordinador de este exhaustivo trabajo, José Carrión, profesor de Botánica Evolutiva en la Universidad de Murcia.
Recreación de flor primitiva.
Para entender los cambios en la vegetación hay que tener en cuenta que la península, tal como se conoce hoy, en el pasado fue muy distinta: en unos periodos era una gran isla, en otros una península con muchas islas alrededor, o un grupo de pequeños islotes.
Recreación de flor primitiva.
Además, hubo momentos en los que estaba ceca del ecuador y otros en el hemisferio norte, como ahora, pasando de una posición tropical a otra subtropical. "Incluso en las flores actuales hay evidencias de aquella historia, es una historia que no se borra, como demuestran helechos que se pueden encontrar aún en Cádiz", señala Carrión.
En estos 400 millones de años, desde la época de ambientes pantanosos del Devónico hasta nuestros días, el Carbonífero (hace entre 350 y 300 millones) fue el momento de máxima gloria de la biodiversidad peninsular. Especies endémicas únicas


Los científicos han podido averiguar, gracias al estudio de los fósiles, que había árboles de 50 metros, con especies únicas, endémicas, y también helechos arborescentes y muchas plantas pequeñas. El ambiente muy húmedo y cálido favoreció que fuera un punto caliente de biodiversidad "sin parangón en el mundo".
Hace entre 200 y 65 millones de años, el territorio fue sobre todo insular, circunstancia que propició que hubiera muchas especies únicas, predominando un paisaje de plantas coníferas, ancestros los pinos, las secuoyas y las araucarias actuales, entremezcladas con gigantescos helechos y colas de caballo.
En el Cretácico, hace unos 125 millones de años, aparecieron las primeras flores (angiospermas) ibéricas, que se extendieron de oeste (Portugal) a este. Se ha encontrado polen anterior, de hace 140 millones de años, en Egipto, Mauritania, Estados Unidos... Pero las de la Península son las flores primitivas más completas y mejor conservadas que se conocen.
Se han encontrado en el yacimiento de Torres Vedras, en Portugal, plantas tropicales con sus flores, sus frutos y su polen gracias al trabajo de Else Marie Friis, investigadora del Museo de Historia Natural de Suecia.
"Gracia a su trabajo se ha podido establecer el árbol evolutivo de las angiospermas con un registro fósil", reconoce el experto español.

Un 'fondo de saco'

Desde finales del Cretácico, Iberia se estabiliza, después de un periodo de gran actividad tectónica. Plantas que se habían extinguido en todo el continente europeo, continúan creciendo en la península, según Carrión como si fuera un "fondo saco" de supervivencia y, a la vez de diversificación de especies. Incluso durante el Cuaternario, es un refugio de muchas especies, no solo de vegetales, sino también de animales, entre los que están los humanos neandertales.
Ya en el Neolítico, la transformación del paisaje viene de la mano de nuestra especie. Se cambia el paisaje de pinares, que es primigenio de Iberia, por otro con muchas más encinas, que son fruto de la selección humana. Carrión recuerda que "varios artículos enfatizan el papel de los pinares, contra el mito de la ardilla saltando de encina en encina".
En todo caso, como conclusión, apunta que "el análisis histórico demuestra que no es posible volver a un bosque primario porque la vegetación está en continuo cambio y la influencia humana sea ineludible".
Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/ciencia.html

jueves, 9 de diciembre de 2010

Un dinosaurio aragonés con cresta y pico

Poco antes de que un meteorito gigantesco impactara contra la Tierra y cubriera la atmósfera de polvo, dando fin a la era de los dinosaurios, habitaba en lo que hoy es Aragón un reptil gigante con pico de pato, un hadrosaurio, cuyos antepasados habían logrado emigrar desde las tierras asiáticas, entonces separadas de Europa por el mar. Es el 'Blasisaurus canudoi'.
Los restos del cráneo de este animal fueron localizados en el yacimiento pirenaico de Blasi, en Ares (Huesca) y, según los investigadores, se trata de una nueva especie de dinosaurio que vivió hace 66 millones de años y que tenía la particularidad de lucir una cresta sobre su cabeza. Por ello, se incluye en el grupo de los lambeosaurinos, de los que no se tenía noticia confirmada en Europa.
El hallazgo de los fósiles, publicado ahora en la revista 'Canadian Journal of Earth Science', tuvo lugar en 1997, cuando se realizaba el mapa geológico de la zona. En años posteriores se ha trabajado para su extracción de la dura roca en la que estaban incrustrados, utilizando radiales y martillos neumáticos. Allí también se encontraron fémures, húmeros y costillas que todavía no se sabe si corresponden al mismo ejemplar.
El 'Blasisaurus' era un dinosaurio pequeño, de entre cinco y siete metros de largo y pesaba unos 500 kilos, como una vaca grande. Por sus mandíbulas, con cientos de dientes, se sabe que podía masticar las plantas más duras.
José Ignacio Canudo y Penélope Cruzado, con los fósiles.| Universidad de ZaragozaLa forma del cráneo permite saber que tenía cresta, aunque no se ha podido recuperar. "La utilizaban para producir sonidos porque en el interior hay tubos conectados con la nariz que hacen reverberar el aire. Con esos ruidos, atraían a las hembras en celo o avisaban de peligros", apunta Penélope Cruzado, investigadora del grupo Aragosaurus-IUCA de Zaragoza, una de la autoras del hallazgo.

Segunda nueva especie

Se trata de la segunda especie de hadrosaurio encontrada en Arén. El año pasado se presentaba el 'Arenysaurus ardevoli', de la misma época, que también se cree que era crestado, como los asiáticos. La presencia de ambos en la Península Ibérica cambia la imagen de una Europa subdividida en múltiple islotes durante el Cretácico.
"La única explicación es que hubo fluctuaciones en el nivel del mar que crearon puentes y permitieron a los dinosaurios asiáticos llegar a Europa. Es decir, que hubo migraciones al final de ese periodo, en contra de lo que se suponía hasta ahora en relación a una evolución endémica en los continentes", señala Cruzado.
Otros restos encontrados en el yacimiento de Blasi dibujan el paisaje: era una zona con mucha agua, la desembocadura de un gran río. Por ello, junto a los dinosaurios había fósiles de peces, tortugas, cocodrilos y algunos invertebrados.
Hace una década que dejó de excavarse en Arén, pero Penélope Cruzado y otros paleontólogos siguen visitando la zona cada año en busca de dinosaurios. Puede que pronto se tropiecen con otro.
Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/09/ciencia/1291917444.html

jueves, 25 de noviembre de 2010

Mamíferos gigantescos sustituyeron a los dinosaurios

La extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años, debido al impacto de un meteorito sobre la Tierra, hizo posible que los mamíferos conquistaran el planeta. Ahora, un equipo de investigación ha revelado que estos herederos llegaron a ser mil veces más grandes de lo que habían sido en el Jurásico más rápidamente de lo que se creía.
El estudio, publicado en la revista 'Science', es el primero en el que se demuestra un patrón de crecimiento en el tamaño de los mamíferos. "Cuando los dinosaurios desaparecieron no había nadie que se comiera la vegetación. Era una fuente abierta de alimentación y los mamíferos comenzaron a aprovecharla de forma eficiente, hasta llegar a ser grandes herbívoros", señala Jessica Theodor, profesora de la Universidad de Calgary y coautora de este trabajo.
La investigación no sólo ha confirmado el aumento de tamaño, sino que el ecosistema fue capaz de reajustarse con relativa velocidad: si acabaron los dinosaurios hace 65 millones de años, bastaron 25 millones de años para que animales de grandes dimensiones volvieran a ocupar el espacio que había quedado vacío. "No es mucho tiempo, hablando en términos geológicos", puntualiza Theodor.
Comparativa de tamaños. |'Science'Según los datos, los mamíferos, que no pesaban más de 10 kilos cuando compartían territorio con los grandes saurópodos, pasaron a pesar hasta 17 toneladas. "Nadie había demostrado que había un patrón. La gente hablaba de él, pero no se habían hecho las cuentas", argumenta la investigadora.
En total, 20 investigadores de todo el mundo han colaborado en este trabajo, analizando en cada periodos quienes eran los grupos de mamíferos más grandes y determinando cuál era su masa corporal. Para documentar cómo fue su crecimiento en la competitiva carrera evolutiva que tenía lugar, recogieron datos sobre los mamíferos más grandes que hubo en cada continente.
Entre ellos, el 'Perissodactyla' (ungulados, caballos y rinocerontes); Proboscidea (elefantes, mamuts y mastodontes); Xenarthra (perezosos), armadillos y otros grupos ya extintos. Sus resultados dan pistas sobre cuál es el límite de tamaño de un mamífero terrestre, la cantidad de espacio disponible para cada animal o el clima en el que viven.
Por ejemplo, cuanto más frío es el clima, más grandes son los mamíferos, dado que los animales de mayor tamaño conservan mejor el calor. También comprobaron que no hay un grupo de mamíferos que sea el más grande de todos, sino que hay especies grandes en casi todos, dependiendo del momento y del espacio en el que les tocó vivir.
En todo caso, el mamífero más grande que ha habitado la Tierra fue el 'Indricotherium transouralicum', un rinoceronte cornudo y herbívoro que pesaba unas 17 toneladas y media 18 pies de altura. Vivió en Eurasia hace 34 millones de años.

martes, 9 de noviembre de 2010

Descubren moluscos fosilizados de hace 250.000 años en una cueva de Ceuta

Los expertos que analizan los restos localizados en la cueva de 'La Cabililla', situada en la frontera que separa Ceuta de Marruecos, han localizado restos de moluscos con una antigüedad de 250.000 años, que están siendo analizados.
Según ha explicado el investigador Juan Jesús Cantillo, los restos han supuesto la puesta en marcha de un estudio sobre los restos marinos que había dentro de la cueva.
Los especialistas han logrado "datos cruciales" para la comprensión de los modos de vida en la zona hace 250.000 años, con presencia de sociedades de cazadores-recolectores paleolíticas y de comunidades aldeanas del Neolítico en el ámbito del Estrecho de Gibraltar.
Dos de los fósiles de moluscos hallados en Ceuta. | Universidad de CádizHasta ahora, sus investigaciones le hacen pensar que en Ceuta se comía marisco y pescado mucho antes que en la Península Ibérica, para lo cual ha tomado como base la localización de restos de moluscos con una antigüedad de 250.000 años.
El experto ha concretado que sólo algunos yacimientos de Sudáfrica se acercan a esa cronología, llegando a los 200.000 años ya que en el Cantábrico, por ejemplo, sólo ha sido posible retrotraerse a una antigüedad de 40.000 años en este aspecto.
El investigador resalta la importancia de analizar los restos encontrados utilizando distintas disciplinas. Por ello trabaja con una profesora de biología. Esta ciencia puede permitir estudiar la composición orgánica de las herramientas humanas de la época, lo que podría determinar con exactitud o al menos, en líneas generales, la dieta que seguía el hombre prehistórico.
La investigación intenta ahora demostrar la presencia de homínidos en la zona de influencia del Estrecho, lo que posibilitaría los contactos entre las dos orillas y el cruce al viejo continente por este lugar en lugar de hacerlo por Asia.