Amaneció la ciudad aún mojada por las lluvias y resacosa por la noche del sábado, pero hubo suerte y el día salió bueno, contra lo que cabía esperar. Unas 5.000 personas, más las que se han apuntando sobre la marcha, han podido disfrutar esta mañana de 13 kilómetros de calles de Madrid para pasear en bicicleta, en una iniciativa que pretende fomentar el deporte como factor de protección contra las drogas.

Los escasos turistas, familias y madrugadores -o trasnochadores- que caminaban por la Gran Vía en torno a las 9.00 horas se han topado con una visión un tanto espectral, con la calle cortada al tráfico y una auténtica avalancha de ciclistas ocasionales a punto de invadir la popular calzada madrileña. Encabezados, además, por una tortuga subida en un carricoche, que hacía las veces de mascota