El mejor observatorio de la Tierra está situado a 350 kilómetros de nuestro planeta. La cúpula de cristal fue instalada el pasado mes de febrero en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) y, desde entonces, los astronautas han podido tomar espectaculares imágenes con una privilegiada perspectiva.
La Agencia Espacial Europea (ESA), muy orgullosa de su última contribución a la ISS, acaba de seleccionar una muestra de las mejores fotografías captadas desde el observatorio. Auroras boreales y australes, huracanes, vertidos de petróleo, tormentas de arena, deshielo de glaciares o desprendimientos de icebergs son algunos de los fenómenos que han podido ser registrados.
La visión de la Tierra y de los cuerpos celestes que tiene alrededor es de gran nitidez por lo que las observaciones y las mediciones que están llevando a cabo los tripulantes de la ISS están resultando muy útiles para los científicos.
El factor humano
Aunque en la actualidad existe una amplia red de satélites dotados de sensores para estudiar los fenómenos que se producen en la Tierra, la cúpula de cristal cuenta con la ventaja de que las observaciones son realizadas por humanos, lo que permite seleccionar, adaptarse a situaciones cambiantes y tomar fotografías de manera espontánea.
La cúpula es lo suficientemente amplia como para acoger a dos astronautas con sus equipos fotográficos. La ventana principal es circular y mide 80 centímetros, un tamaño lo suficientemente grande para obtener una buena perspectiva. Otras seis ventanas se reparten alrededor del compartimento para que puedan realizarse observaciones desde todas las direcciones. Su visión panorámica permite a los astronautas ver también la zona que rodea a la ISS y poder controlar las naves espaciales que se aproximan. En la cúpula también hay un panel de mandos para controlar el brazo robótico de la ISS, que es utilizado por la tripulación para prestar ayuda a los astronautas que se encuentran en otras instalaciones de la ISS o bien cuando llevan a cabo paseos espaciales en el exterior. El astronauta japonés Soichi Noguchi ha compartido muchas de sus fotografías a través de la red social Twitter. El italiano Paolo Nespoli, que en diciembre comenzará su estancia de seis meses en la ISS, tomará imágenes en tres dimensiones desde la plataforma de cristal.
La epidemia de cólera que se ha cobrado en Haití la vida de al menos 1.110 personas y ha afectado a varios miles forma parte de una pandemia mundial que comenzó hace 49 años y probablemente llegó al país caribeño a través de una sola persona, según han informado el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con sede en Washington. Según los expertos de ambos organismos, la epidemia podría empeorar fácilmente pese a los esfuerzos para controlarla. El cólera se extiende cuando la bacteria entra en contacto con agua, casi siempre a través de residuos humanos.
En Haití no había casos de cólera desde hacía cien años, pero los expertos dicen que las condiciones para su propagación en este país son casi las idóneas: no hay un sistema de alcantarillado adecuado, la gente tiene que defecar al aire libre, la población vive hacinada, hay lluvias torrenciales y no disponen de acceso a agua limpia.
Por las pruebas genéticas realizadas se sabe que en muchas de las muestras, la bacteria 'Vibrio cholerae' es idéntica, lo cual respalda la teoría de que habría una única fuente, según el CDC y la OPS. "Si estas muestras son representativas de las que están circulando en Haití, los resultados indican que probablemente la 'Vibrio cholerae' se introdujo en Haití a través de un único caso", indica un informe semanal del CDC. "Las cepas de 'Vibrio cholerae' que no se pueden distinguir de la cepa del brote mediante ningún método usado se han hallado anteriormente en países del sur de Asia y de otras zonas", añade. En este sentido, explican que "Haití es el último país que ha resultado afectado por la actual pandemia de cólera, que comenzó hace 49 años en Sulawesi (Indonesia), ha perdurado y se ha extendido más que cualquier otra pandemia de cólera conocida". Muchos haitianos culpan a los miembros de la misión de paz de la ONU presente en el país, la MINUSTAH, de haber introducido la enfermedad en territorio haitiano. Los disturbios que se han producido por este motivo en la ciudad de Cabo Haitiano han dificultado las labores de lucha contra el cólera.
Agua contaminada
La mayoría de las personas que han contraído la enfermedad trabajaban en arrozales inundados en el departamento de Artibonite. Según los CDC, la mayor parte habían bebido agua no tratada del río Artibonite o de canales y el 78% solían defecar al aire libre. Antes del devastador terremoto del pasado 12 de enero, sólo el 12% de la población haitiana disponía de agua corriente y tratada, y sólo el 17% tenía unas condiciones higiénicas adecuadas, según los CDC y la OPS. Ahora, la situación ha empeorado. Los investigadores afirman que "el curso del brote de cólera en Haití es difícil de predecir". "La población haitiana no está inmunizada frente al cólera y las condiciones ambientales de Haití son favorables para que siga propagándose", agregan. Los campamentos donde viven más de un millón de personas que se quedaron sin hogar a causa del terremoto no disponen de instalaciones donde lavarse las manos y en muchos de ellos no hay agua limpia.
Una evolución difícil de predecir
El informe señala que "el número de casos podría disminuir notablemente si se realizan las tareas para reducir su transmisión, pero también podría aumentar sustancialmente por retrasos en esas tareas, por inundaciones o por otros problemas". "También es posible que el 'Vibrio cholerae' permanezca a largo plazo en el ambiente en Haití y que haya brotes de cólera recurrentes", advierte. El cólera puede combatirse con antibióticos, pero el mejor tratamiento es suministrar por vía intravenosa fluidos, sales y azúcares para que el cuerpo recupere las sustancias que ha perdido por la diarrea y los vómitos. El informe subraya que "el brote de cólera en Haití pone de manifiesto la vulnerabilidad de gran parte de la población mundial cuando el cólera provoca de repente muertes y síntomas graves". "En 2009, 45 países informaron a la Organización Mundial de la Salud sobre un total de 221.226 casos de cólera y 4.946 muertes por esta patología, pero se cree que la cifra real de casos anuales es bastante más alta", según los investigadores.